
A mi siempre me ha dado pena recordar como descubrieron America, siempre me da nostalgia pensar que el occidente ultrajo toda cultura y riqueza que aquí abundaba, que fuimos sumergidos por mentes ambiciosas y desconsideradas, y es que es esa nuestra karma. Es que el español invadió las costas de América primero con la intención de conocer y descubrir, pero después de haber conocido "in situ" lo que el lugar contenía, hizo uso de su capacidad agresiva de aprovecharse del desconocido, y superando el crédito de “Dios” que le dio el indígena, entro en su núcleo administrativo, conoció el tesoro en el cual esta insertado, y aquí viene toda su locura.
Hay que imaginar como los españoles vagos, veían con sus dos ambiciosos ojos, como el indígena vivía con el oro como si fuera cualquier cosa, se derritió de excitación viendo habitaciones y esculturas de oro, hechas del material mas preciado, ese que erizaba su piel de lujuria, con el cual veía todos sus problemas sociales solucionados, y es que el español no podía dejar pasar esta oportunidad, y es así como más vagos, ejemplos del anonimato absoluto vinieron como en un llamado de la selva a buscar su parte, aprovechándose de la ingenua y sencilla vida del indígena, y como no olvidar ese increíble insulto a la raza, el de hacerlo su esclavo, el español se atrevió a crear la encomienda, la institución básica, la cual sin querer de apoco iba perjudicando por su gran genocidio que estaba causando, una crueldad incontrolable fue la que lo abordo, además trato de infestar con sus malditas costumbres corruptas estas tierras vírgenes de todo pensamiento burdo.
En parte el español no tiene tanto la culpa, la raíz de este problema es la realidad social y economica que vivía el occidente, una realidad en donde las naciones vivían sumergidas en una monarquía corrupta, absolutista, totalitaria y descarada, donde el apellido, y lugar de procedencia importaban en máxima, toda esta mala distribución, toda esta corrupción, provoco que miles de españoles quedaran abnegados de cualquier opción de surgimiento, y así se motivarían a buscar la fama por sus meritos, de encontrar ese paso al cielo de las riquezas y la mención.
Este camino solo lograría ser impulsado por la curiosidad y la cuestión del momento, buscar una ruta comercial para la india, y así comienza la nueva historia. Es interesante recalcar el ideal que vivía en el occidente, ese de ambición, de obsesión al imperialismo, del anhelo a conquistar más y más, la innecesaria motivación a la lucha territorial, esa negación a no vivir en paz con el vecino, y es que no es esta reciente afirmación una manifestación por parte mía inculcada por algún pensamiento religioso, solo es aludir a algo que en si es comienzo humano, y es que la historia nos dice que el hombre nació en la convivencia con el otro, y eso no se infiere exclusivamente de ninguna Biblia ni libro idealista, en fin, no extraña que el español estuviera contagiado de este gen suciamente ambicioso, y no dejar de lado ese plus que traía que era su pensamiento cristiano, ese que más que ayudarlo, lo manejaba, lo condicionaba ética y moralmente, y con risas recuerdo que también lo manejo económicamente, y es que este es el gran cáncer del occidente, “la iglesia”, el motivo a toda absurda condición del hombre.
En síntesis, todo mi pésame al español, y es que tu ambición, tu mentalidad ladrona, mentirosa, y mañosa, la viniste a contagiar acá, y no solo eso, sino también todas esas enfermedades que existían mas allá del Atlántico, desarmaste la cohesión e instalaste el paganismo oscuro por casualidad, rescato tu desfachatez, ese descaro por sentirse orgulloso tachándote de conquistador, de descubridor de América, y es que nadie en este mundo tiene tal descaro, no descubriste nada, el que descubrió fue el indígena, ese hombre de sangre guerrera, orgullosa, que descubrió una mente frívola, interesada, ambiciosa, mañosa, en fin, descubrió el gran ladrón vil y ladino que venia del otro lado del mar.
Tus presesiones eran las desgracias del otro, tus ilusiones sobrepasaban lo que una mente ingenua podía imaginar, te aprovechaste de la enemistad de otros para causar desgracia sobre el individuo verdaderamente luchador, que estaba dispuesto defender lo suyo, ese batallador perseverante, que sin armadura y con armas precarias te demostró valentía, y tu escondido detrás del metal amoldado en tu cuerpo, y acompañado de pólvora y de tu pobre caballo abusaste de tus puntos a favor, sin embargo no te fue todo tan asequible. Recordemos un máximo exponente de este momento, Francisco Pizarro y Hernán Cortes, dos hombres que no satisfechos de la gloria que ganaron gracias a su conquista quisieron seguir añadiéndose honores a su currículum, y que históricamente son recordados como los “grandes conquistadores”.
Con sentimiento de vergüenza al ser esta nuestra cercanía, no termino el texto, sino lo dejo para la continuación del criterio de cada uno.
Tuve dos problemas en escribir, y es el de tratar de hablar de afuera, y el de manifestarme en un yo, pero es algo de repente incontrolable, en resumen, gracias español, por la viruela, el sarampión, la gripe y miles de enfermedades que nos trajiste, gracias por hacernos participes de la encomienda, gracias por enseñarnos el catolicismo, gracias por robarnos el oro que nos sobraba, asi tendríamos mas espacio para nuestras esperanzas de comunidad, y bienestar social, gracias por aprovecharte de tus cualidades ambiciosas y codiciosas para malograr un nuevo mundo puro, gracias por darle el tributo a tu iglesia de repartir las tierras de América, mas precisamente al papa, gracias por obligarnos al trabajo forzoso, y más encima 100% a tu favor, gracias por condenarnos a subordinarnos a tu rey, gracias por que después de Cristóbal Colon el destino del indígena era trabajar o morir, gracias por sementar las bases del racismo, gracias por tus santas creencias religiosas, finalmente gracias por condenar a cadena perpetua a la cultura americana, por corromperla y despreciarla, pero no te doy gracias que la historia te recuerde, como triunfador, sino que debería ser como un ladrón inconciente, pero la historia es de todos, hasta de los más vagos.
Hay que imaginar como los españoles vagos, veían con sus dos ambiciosos ojos, como el indígena vivía con el oro como si fuera cualquier cosa, se derritió de excitación viendo habitaciones y esculturas de oro, hechas del material mas preciado, ese que erizaba su piel de lujuria, con el cual veía todos sus problemas sociales solucionados, y es que el español no podía dejar pasar esta oportunidad, y es así como más vagos, ejemplos del anonimato absoluto vinieron como en un llamado de la selva a buscar su parte, aprovechándose de la ingenua y sencilla vida del indígena, y como no olvidar ese increíble insulto a la raza, el de hacerlo su esclavo, el español se atrevió a crear la encomienda, la institución básica, la cual sin querer de apoco iba perjudicando por su gran genocidio que estaba causando, una crueldad incontrolable fue la que lo abordo, además trato de infestar con sus malditas costumbres corruptas estas tierras vírgenes de todo pensamiento burdo.
En parte el español no tiene tanto la culpa, la raíz de este problema es la realidad social y economica que vivía el occidente, una realidad en donde las naciones vivían sumergidas en una monarquía corrupta, absolutista, totalitaria y descarada, donde el apellido, y lugar de procedencia importaban en máxima, toda esta mala distribución, toda esta corrupción, provoco que miles de españoles quedaran abnegados de cualquier opción de surgimiento, y así se motivarían a buscar la fama por sus meritos, de encontrar ese paso al cielo de las riquezas y la mención.
Este camino solo lograría ser impulsado por la curiosidad y la cuestión del momento, buscar una ruta comercial para la india, y así comienza la nueva historia. Es interesante recalcar el ideal que vivía en el occidente, ese de ambición, de obsesión al imperialismo, del anhelo a conquistar más y más, la innecesaria motivación a la lucha territorial, esa negación a no vivir en paz con el vecino, y es que no es esta reciente afirmación una manifestación por parte mía inculcada por algún pensamiento religioso, solo es aludir a algo que en si es comienzo humano, y es que la historia nos dice que el hombre nació en la convivencia con el otro, y eso no se infiere exclusivamente de ninguna Biblia ni libro idealista, en fin, no extraña que el español estuviera contagiado de este gen suciamente ambicioso, y no dejar de lado ese plus que traía que era su pensamiento cristiano, ese que más que ayudarlo, lo manejaba, lo condicionaba ética y moralmente, y con risas recuerdo que también lo manejo económicamente, y es que este es el gran cáncer del occidente, “la iglesia”, el motivo a toda absurda condición del hombre.
En síntesis, todo mi pésame al español, y es que tu ambición, tu mentalidad ladrona, mentirosa, y mañosa, la viniste a contagiar acá, y no solo eso, sino también todas esas enfermedades que existían mas allá del Atlántico, desarmaste la cohesión e instalaste el paganismo oscuro por casualidad, rescato tu desfachatez, ese descaro por sentirse orgulloso tachándote de conquistador, de descubridor de América, y es que nadie en este mundo tiene tal descaro, no descubriste nada, el que descubrió fue el indígena, ese hombre de sangre guerrera, orgullosa, que descubrió una mente frívola, interesada, ambiciosa, mañosa, en fin, descubrió el gran ladrón vil y ladino que venia del otro lado del mar.
Tus presesiones eran las desgracias del otro, tus ilusiones sobrepasaban lo que una mente ingenua podía imaginar, te aprovechaste de la enemistad de otros para causar desgracia sobre el individuo verdaderamente luchador, que estaba dispuesto defender lo suyo, ese batallador perseverante, que sin armadura y con armas precarias te demostró valentía, y tu escondido detrás del metal amoldado en tu cuerpo, y acompañado de pólvora y de tu pobre caballo abusaste de tus puntos a favor, sin embargo no te fue todo tan asequible. Recordemos un máximo exponente de este momento, Francisco Pizarro y Hernán Cortes, dos hombres que no satisfechos de la gloria que ganaron gracias a su conquista quisieron seguir añadiéndose honores a su currículum, y que históricamente son recordados como los “grandes conquistadores”.
Con sentimiento de vergüenza al ser esta nuestra cercanía, no termino el texto, sino lo dejo para la continuación del criterio de cada uno.
Tuve dos problemas en escribir, y es el de tratar de hablar de afuera, y el de manifestarme en un yo, pero es algo de repente incontrolable, en resumen, gracias español, por la viruela, el sarampión, la gripe y miles de enfermedades que nos trajiste, gracias por hacernos participes de la encomienda, gracias por enseñarnos el catolicismo, gracias por robarnos el oro que nos sobraba, asi tendríamos mas espacio para nuestras esperanzas de comunidad, y bienestar social, gracias por aprovecharte de tus cualidades ambiciosas y codiciosas para malograr un nuevo mundo puro, gracias por darle el tributo a tu iglesia de repartir las tierras de América, mas precisamente al papa, gracias por obligarnos al trabajo forzoso, y más encima 100% a tu favor, gracias por condenarnos a subordinarnos a tu rey, gracias por que después de Cristóbal Colon el destino del indígena era trabajar o morir, gracias por sementar las bases del racismo, gracias por tus santas creencias religiosas, finalmente gracias por condenar a cadena perpetua a la cultura americana, por corromperla y despreciarla, pero no te doy gracias que la historia te recuerde, como triunfador, sino que debería ser como un ladrón inconciente, pero la historia es de todos, hasta de los más vagos.



