
Me encuentro yo aquí en la capital, desprovisto de experiencia acerca de este lugar. Sintiendo la impotencia de la ignorancia, impresionado por todo el escándalo que he presenciado, y es que en las miles imágenes que aprecie en la televisión, nunca pensé que fuera tan fausto el vivir en una ciudad tan congestionada y la pena es aún mayor cuando concibo que todo esto en un “antes “ fue un poco mejor. Dentro de mis reflexiones y frustraciones intento encontrar explicación a tal fenómeno, pero las
condiciones por que no decirlas “deplorables” en la que he producido mi visita deterioran mi capacidad cognoscitiva y argumentativa, aún así intento ligar los hechos vividos con una explicación un tanto imparcial, sólo para no sentir el desazón de una contratesis que pueda desarmar subjetivamente mi visión.
Buscar coherencia en este momento es algo un tanto difícil, sintetizar el sentimiento de la experiencia, el conocimiento previo, y los supuestos explicativos se convierte en una frustración para mí.
Como crear una opinión a partir de considerar que vi a cientos de personas esperando un transporte, más que eso, a cientos de personas esperando cumplir su rutina, y peor aún, con el sentimiento de sufrir que cada día es casí una batalla cumplir la rutina. Como dejar de lado el ver reflejada en su retina la inoperancia de pocos políticos plasmada en uno de los factores más importantes de una ciudad, “el transporte”, presiento que esto mermará tanto en la sociedad que puedo oler un cambio con despecho, despecho provocado por sentirse victimas de una gran falla, de una mala aplicación en una táctica trascendente en la historia del país. Lamento que esta gente tenga que vivir esto y si yo lo he vivido en un suma mínima de tiempo, no quiero ni cavilar lo vivido por estas personas todo este tiempo, peor aún me siento cuando presencio en los medios como juegan al “ping-pong” con las culpas de este sistema únicamente para demorar y desenfocar la atención de la gente en una solución, extraviarlos de una solución que no existe, esto solo genera impotencia, frustración, despecho, y agotamiento en todo aspecto. Con lo conocido solo puedo esperar que se deje de una vez las analogías innecesarias en los medios para dilatar una solución, espero que el sistema agradezca la paciencia de la gete, y que considere que en algún momento la gente tomara la fortaleza necesaria para buscar una solución sin ellos, un actuar sin precedentes en la historia de este país que demuestre que la gente merece respeto y decencia en su vivir, demostrar que de verdad este país lo hace la gente.
condiciones por que no decirlas “deplorables” en la que he producido mi visita deterioran mi capacidad cognoscitiva y argumentativa, aún así intento ligar los hechos vividos con una explicación un tanto imparcial, sólo para no sentir el desazón de una contratesis que pueda desarmar subjetivamente mi visión.
Buscar coherencia en este momento es algo un tanto difícil, sintetizar el sentimiento de la experiencia, el conocimiento previo, y los supuestos explicativos se convierte en una frustración para mí.
Como crear una opinión a partir de considerar que vi a cientos de personas esperando un transporte, más que eso, a cientos de personas esperando cumplir su rutina, y peor aún, con el sentimiento de sufrir que cada día es casí una batalla cumplir la rutina. Como dejar de lado el ver reflejada en su retina la inoperancia de pocos políticos plasmada en uno de los factores más importantes de una ciudad, “el transporte”, presiento que esto mermará tanto en la sociedad que puedo oler un cambio con despecho, despecho provocado por sentirse victimas de una gran falla, de una mala aplicación en una táctica trascendente en la historia del país. Lamento que esta gente tenga que vivir esto y si yo lo he vivido en un suma mínima de tiempo, no quiero ni cavilar lo vivido por estas personas todo este tiempo, peor aún me siento cuando presencio en los medios como juegan al “ping-pong” con las culpas de este sistema únicamente para demorar y desenfocar la atención de la gente en una solución, extraviarlos de una solución que no existe, esto solo genera impotencia, frustración, despecho, y agotamiento en todo aspecto. Con lo conocido solo puedo esperar que se deje de una vez las analogías innecesarias en los medios para dilatar una solución, espero que el sistema agradezca la paciencia de la gete, y que considere que en algún momento la gente tomara la fortaleza necesaria para buscar una solución sin ellos, un actuar sin precedentes en la historia de este país que demuestre que la gente merece respeto y decencia en su vivir, demostrar que de verdad este país lo hace la gente.




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